miércoles, 16 de noviembre de 2011

Flores de Bach para niños





La mayoría de los padres que deciden recurrir a las flores de Bach están llenos de aprehensiones, pero también llenos de esperanza. Generalmente recurren a este método terapéutico cuando las opciones médicas no han dado los resultados esperados y algún conocido les habla de las flores de Bach. Entonces se abocan a la tarea de encontrar algún terapeuta o lugar de confianza y acuden con la expectativas de que “ahora si” su niño va a estar mas tranquilo, o tal vez mas concentrado. La principal dificultad con que nos encontramos los terapeutas florales es la creencia errada de los padres, que equiparan nuestras “gotitas mágicas”  a un fármaco convencional. En general a la mayoría de los padres les cuesta aceptar que el terapeuta floral no les va a  ”arreglar al niño” y que gran parte de lo que a los pequeños les ocurre tiene que ver con el entorno y como se desarrollan las relaciones afectivas en los espacios  en los que el niño se desenvuelve.

Terapia con Flores de Bach para niños con déficit atencional y trastornos de aprendizaje


Si su niño(a) tiene problemas para concentrarse o aprender en el colegio o en el hogar, puede iniciar un tratamiento con Flores de Bach. De ser así, es probable que el terapeuta agregue a su frasco de tratamiento algunas de las siguientes esencias:

Terapia con Flores de Bach para niños con dificultad de aprendizaje


En el colegio los niños van a aprender. Pero en este proceso poco importan sus emociones o sentimientos. Lo que importa es que el pequeño pueda, desde los cuatro o cinco años, repetir todo lo que un adulto le dice que debe saber. Ojalá sin molestar ni preguntar demasiado. Sin reír ni hablar. Debe realizar sus labores en silencio, de lo contrario serán castigados. Las escuelas tratan a los niños como seres ignorantes que deben ser moldeados de acuerdo a procedimientos estandarizados, como un criadero de pollos.
Muchos niños presentan problemas al adaptarse  a esta situación. Niños y niñas con problemas de concentración, que cometen varias veces los mismos errores o con dificultades para hablar, pueden recibir un tratamiento con Flores de Bach, que le permitirá equilibrar sus energías y ayudarlo a adaptarse al proceso escolar. En todos esos casos siempre es importante un cambio en su entorno, principalmente en al familia, una reestructuración que apoye los pasos al éxito del niño. Y como éxito nos referiremos a tener un niño feliz y saludable, capaz de establecer relaciones positivas con sus semejantes.

martes, 8 de noviembre de 2011

SDA-H (Síndrome Defisit de Atención con Hiperactividad)


De acuerdo al DSM-IV, existen tres grandes tipos de Síndrome de Déficit Atencional e Hiperactividad (SDA-H): el tipo inatento, el tipo hiperactivo/impulsivo y el tipo combinado; aunque visiones más recientes discuten si se podría considerar a los tipos inatento e hiperactivo como una misma entidad clínica. El desorden es más común en niños que en niñas, en una proporción. Sin embargo, se ha reportado que en la forma inatenta del síndrome predominan las niñas, mientras que en la forma hiperactiva/impulsiva y en el tipo combinado predominan los niños. El SDA-H suele presentar comorbilidad con otros desórdenes neuropsiquiátricos. De los pacientes diagnosticados con SDA-H, un 50-70% posee problemas de ajuste social y/o problemas psiquiátricos como adolescentes y adultos jóvenes, y un 20-30% continúa sufriendo la condición como adultos.
Dada su prevalencia, el SDA-H es uno de los síndromes que más afectan el desempeño escolar, por lo que el conocimiento acerca de los factores de riesgo, las estrategias cognitivas de estos pacientes y su pronóstico es de la mayor relevancia no sólo desde una perspectiva educacional, sino también desde la salud pública. La presente revisión tiene por objeto hacer una actualización respecto de los mecanismos neurobiológicos y ognitivos que parecen subyacer al SDA-H, en el contexto de una tendencia reciente de investigación orientada a determinar lo que se ha denominado el endofenotipo cognitivo del SDA-H.

Características cognitivas
Se ha propuesto que el SDA-H se debe principalmente a una incapacidad para asociar una determinada conducta con sus consecuencias, lo que llevaría a dos grandes déficits en el control de la conducta: una alteración en los mecanismos de refuerzo en el aprendizaje, y un déficit en la extinción de conductas previamente reforzadas. Esto explicaría los aspectos de impulsividad e inatención, debido a la preferencia de refuerzos inmediatos sobre los refuerzos tardíos, aunque los últimos sean mayores. Otra interpretación, no excluyente, es que existe un déficit cortical en el control inhibitorio de los estímulos, que podría explicar tanto los déficits cognitivos como la conducta impulsiva que se observa en SDA-H. Una falla en la inhibición de respuestas a pensamientos interferentes o eventos externos puede causar déficits en memoria de trabajo, en la elaboración de estrategias conductuales y en el control emocional. Si bien esta hipótesis de hipofunción frontal ha ganado adeptos, quedan abiertas las preguntas acerca de cómo se usan y se controlan los recursos atencionales en el SDA-H, y acerca del posible rol de un déficit inhibitorio en la emergencia de este patrón diferencial de atención.
Desde el punto de vista cognitivo, uno de los síntomas más salientes del SDAH es el déficit en la atención sostenida, en que se debe mantener la atención fija en algún atributo, lo que electro-fisiológicamente se refleja en una disminución de la amplitud y la latencia (aunque esto último se discute) de los potenciales evocados N100, N200 y P300 en pacientes no medicados en relación a controles sanos. Los estimulantes producen un efecto restaurador de esta condición. Otros estudios muestran un aumento en la amplitud del potencial P300 tras la medicación con estimulantes en SDA-H. En nuestro laboratorio también hemos observado que el tratamiento con estimulantes restaura parcialmente la amplitud (pero no la latencia) de dicho potencial, produciendo además un mejoramiento multifocal en distintas regiones prefrontales asociadas a funciones de atención sostenida y atención selectiva, como el cíngulo anterior y la corteza prefrontal dorsolateral.
Es mucho menos sabido que los pacientes con SDA-H se desempeñan en forma normal, e incluso mejor que los controles en tareas de atención dividida y de orientación espacial. Esto ha llevado a algunos a pensar que el SDA-H consiste, más que en un déficit atencional general, en una distribución alternativa de recursos atencionales, caracterizado por un marco espacial más amplio y con una constante de tiempo más estrecha que los niños normales. Nosotros hemos postulado que esta estrategia atencional puede corresponder a un sistema de atención más primitivo, en tanto que los mecanismos de atención sostenida habrían sido seleccionados en etapas más recientes de la evolución humana, en relación a la fabricación de utensilios, el lenguaje discursivo y la lectoescritura, entre otras actividades.
Nuestro grupo ha dedicado gran parte de los esfuerzos recientes a analizar las estrategias atencionales en el SDA-H. Mediante un paradigma de estimulación que mide la capacidad de atención periférica mientras se realiza una tarea central, hemos podido comprobar que la capacidad de discriminar estímulos periféricos no atendidos es mayor en los pacientes con SDA-H que en los controles. Electrofisiológicamente, el componente temprano del potencial evocado (N100/P100) no mostró diferencias entre SDA-H y controles. En ambos casos, este componente era efectivamente suprimido al presentarse los estímulos periféricos, indicando que en SDA-H no existe un déficit en la alocación temprana de recursos atencionales . Sin embargo, en SDA-H se generó un intenso potencial tardío P300 frente a dichos estímulos periféricos no atendidos (notablemente, este potencial es mayor si el estímulo periférico es relevante). Por el contrario, en los niños normales la respuesta tardía a losestímulos periféricos es totalmente suprimida. Esto sugiere que a un nivel de procesamiento tardío,en SDA-H no hay una inhibición apropiada de los estímulos periféricos no atendidos, lo que permite queéstos entren en la memoria de trabajo, que en los niños normales está ocupada en la tarea central. Esta interpretación es consistente con la hipótesis de que existiría un marco atencional espacialmente más amplio en los niños SDA-H que en los normales.
En un artículo reciente, Volkow y cols. observaron que en adultos normales, el metilfenidatoaumenta la liberación de dopamina, y la motivación durante el desempeño de tareas matemáticas. Los autores proponen que el metilfenidato, al bloquear el transportador de dopamina, aumentaría la dopamina intersináptica, incrementando la señal dopaminérgica y aumentando el coeficiente señal ruido. En base al modelo sugerido por Volkow y cols, hemos propuesto adicionalmente que la constante de tiempo de la liberación de dopamina se relaciona a los mecanismos de atención dividida y sostenida, tanto en sujetos normales como en pacientes con SDA-H. En ambos grupos, los estímulos salientes producen una liberación dopaminérgica que posiblemente debe tener una duración temporal que permita la asociación con algún refuerzo conductual, lo que normalmente genera un circuito reberverante que mantiene la motivación y la atención. Una más breve liberación dopaminérgica en estas condiciones, generando dificultades al establecer el circuito que permite mantener la atención, podría explicar la incapacidad característica de los pacientes con SDA-H para asociar la conducta con las consecuencias que esta pueda traer.